Mientras en algunos lados enfocan su atención en comprar y hablar sobre la impresión que algunas series ofensivas o algunos minutos de pretemporada le dan a jugadores novatos, otros campamentos deben enfocarse en solventar situaciones que se presentan de forma inesperada y que terminan por destruir esas altas expectativas que se tenían meses antes de iniciar estas semana previas al Kickoff 2017.Particularmente estoy hablando de dos equipos cuyas primeras semanas de pretemporada no pudieron ser peores: Dallas y Miami.Comencemos esta triste historia de pretemporada en el equipo de la Estrella Solitaria, que en cuestión de 5 días vio cómo la NFL no solo le quitaba a su jugador estelar, sino que, también, gracias a la amplitud y ambigüedad en el espectro de sanciones de la liga, vio cómo se creaba un conflicto entre Jerry Jones, su dueño, y el comisionado Roger Goodell.En cuanto a la sanción de 6 partidos a Ezekiel Elliott, hay que enfocarse en el impacto deportivo que puede tener para la ofensiva de los Vaqueros, una unidad que con Zeke en el campo promediaba 5.1 yardas por acarreo, pero que sin él, bajaba su producción a 3.8… un descenso significativo si a eso le añadimos que en yardas por jugada ofensiva baja de 6.2 yardas a 5.4 yardas.Si bien Dallas tiene con qué suplir –en cierto modo- la ausencia de Elliott, gracias a la presencia de Darren McFadden y Alfred Morris en la banca, hay cosas que no se pueden sustituir como la velocidad al atacar el hueco o la habilidad como receptor que mostró el hoy suspendido. Además, está el tema de Dak Prescott, un quarterback que como novato brilló la temporada pasada, pero que en su segundo acto –y si las cosas que mantienen como van- tendrá mucho más que probar, ya que todo el peso de ser el líder de la ofensiva va a recaer sobre sus hombros. Mención aparte merece que los números de Dak bajaron significativamente sin Elliott en el campo, en particular, su rating de quarterback que descendió de 113.5 a 88.1.Ahora bien que si de pretemporadas infernales hablamos, hay que echarle un ojo a lo que está sucediendo al sur de la Florida, a saber, en Miami.Tras una temporada casi soñada -en comparación con las anteriores 9- los Delfines y su coach, Adam Gase, sorprendieron a más de uno colándose a la postemporada, donde cayeron contra Pittsburgh. Pero esta pesadilla comenzó unas semanas antes de esa derrota ante los Acereros, cuando en un sufrido triunfo ante Arizona, Calais Campbell golpeó la rodilla del quarterback Ryan Tannehill, causándole una ruptura parcial en el ligamento cruzado lateral y de paso haciendo que muchos aficionados a los Delfines pusieran el grito en el cielo, pues el plan B del equipo era Matt Moore. No obstante y ante las dudas, Moore –un veterano de 10 temporadas en la liga- sacó las papas del fuego y llevó al equipo hasta donde su capacidad le dio.Parecía que todo era bueno. Los Dolphins deciden que su pasador no necesita cirugía, que su lesión podrá sanar con el paso de los meses y estaría listo para la pretemporada… ¡qué equivocados estaban! No llevaban una semana de campamento de entrenamiento y lo peor sucedió: Tannehill sale lesionado debido a una distensión en la rodilla, la misma rodilla que decidieron no operarle y que ahora sí necesitaría una cirugía que lo dejará fuera entre 6 y 7 meses. Adiós temporada.Acto seguido, comienzan a sonar 2 nombres para suplir la ausencia de Tannehill: Colin Kaepernick y Jay Cutler. Uno desterrado por la liga (Kaepernick) y el otro en un retiro anticipado preparándose para debutar como comentarista (Cutler). La decisión en Miami fue fácil, Cutler sería el nuevo QB de los Dolphins pues Adam Gase lo llevó a tener su mejor temporada estadística cuando fue coordinador ofensivo de los Osos de Chicago. Sin embargo, Jay Cutler no es un quarterback que inspire mucha confianza, su récord de 68-71 y sus 146 intercepciones así lo avalan.Por si fuera poco, la pretemporada infernal seguiría castigando a los Delfines, ahora en forma de la rotura de ligamento cruzado anterior del linebacker novato, Raekwon McMillan, egresado de Ohio State y que llegaba como la gran esperanza para reforzar a una de las peores defensivas contra la carrera de la liga. Por si necesitaran más problemas, el pasado miércoles una nueva lesión atacó a unos de por sí ya golpeados Dolphins, Tony Lippett, esquinero titular del equipo también estará fuera toda la temporada tras una ruptura en el tendón de Aquiles.Si a esta mezcla de tragedias le agregamos que Miami juega dos veces al año contra Nueva Inglaterra y que su calendario es uno de los más complicados de la liga, la receta para una probable catástrofe está lista.Mucho se ha debatido sobre la reducción de la pretemporada y no cabe duda que situaciones como las que se viven en particular  en Miami, abren la discusión del tema. Además falta saber que determinación toma la liga con el recurso de apelación solicitado por Ezekiel Elliott, un caso que seguramente tendrá repercusiones no hoy, si no en el 2021, año en que se cumple el término del actual contrato colectivo de trabajo.