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Jorge Pinzón: El quarterback del Siglo XXI

No decide las jugadas, pero controla la situación y gana campeonatos.
12 May 2016 – 03:55 PM EDT
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Jugar la posición de quarterback NFL en el Siglo XXI es un asunto muy diferente al modo en que se ejecutaba la posición en años pasados. La transformación en la responsabilidad ha sido gradual con el paso del tiempo, para bien y para mal, simplemente diferente.

Desde su origen jugar quarterback significaba antes que todo liderazgo. Tenía el mando de la situación en el campo de juego, decidía las jugadas a ejecutar, los cambios de plantel, si era necesario pedir tiempos fuera, improvisar si la jugada se rompía, dar instrucciones a los compañeros de equipo, decidir el conteo para que el balón fuera centrado y de alguna forma ignorar la presión que la defensiva contraria le hacía, así como el ruido intenso del público.

El quarterback era casi independiente de los demás. La única autoridad por encima de él era, por supuesto, el entrenador en jefe. El plan de juego era diseñado por el coach principal quien le daba a su quarterback la responsabilidad de ejecutarlo en el campo. El entrenador delegaba la responsabilidad a su pasador quien, además de ser un atleta, debía ser inteligente, dominar todos los aspectos técnicos y estratégicos del juego, como si fuera otro entrenador pero dentro del terreno de juego.

MENSAJEROS

Entrada la década de los años cincuenta las cosas empezaron a cambiar. El juego se hacía más complejo, los entrenadores usaron su creatividad para diseñar planes ofensivos y defensivos sofisticados, cuyo objetivo era siempre establecer superioridad deportiva y estratégica durante el partido.

Los sistemas ya no eran tan fáciles de dominar. Uno de los primeros entrenadores famosos que decidió quitarle a su quarterback la responsabilidad de llamar las jugadas fue Paul Brown con los Cleveland Browns. Su esquema ofensivo, muchas veces definido matemáticamente, se convirtió en una presión mental extra para el quarterback. Fue así como el coach Brown decidió que él llamaría desde la banca las jugadas ofensivas e inventó el sistema de “mensajeros” elementos de distintas posiciones que entraban al campo con la jugada elegida, se la comunicaban al quarterback Otto Graham quien solo se concentraba en ejecutarla lo mejor posible.

EL COACH MANDA

En principio muchos equipos se negaron a usar el sistema de Paul Brown, se pensaba que eso le quitaba al quarterback el control de la situación. Quizá era cierto, pero los 7 campeonatos que ganó Cleveland con el coach Brown y Graham de quarterback convertían el asunto de escoger jugadas desde la banca en una teoría con sólidos conceptos en la práctica.

Otro entrenador que se hizo famoso por decidir las jugadas ofensivas desde la banca fue Tom Landry de Dallas Cowboys. Durante los primeros años de existencia del equipo de la estrella solitaria (década de los años sesenta) Landry le dio confianza a su quarterback Don Meredith para elegir las jugadas. El problema fue que no ganaban campeonatos, los Cowboys empezaron a recibir el apodo “Campeón del año siguiente”, la presión cayó sobre Meredith quien sorpresivamente anunció su retiro apenas a los 31 años de edad.

En ese momento de la historia Landry tomó dos decisiones cruciales en el futuro de los Cowboys: 1) Eligió a Roger Staubach como quarterback titular en lugar de Craig Morton; 2) Decidió que él llamaría todas las jugadas ofensivas.

El asunto se convirtió en legendario para la historia de Dallas. Staubach es una leyenda, reconocido como el jugador más icónico en la historia de esta franquicia, nombrado el quarterback con mayor influencia en la década de los años setenta, ganador de todos los honores deportivos, humanos, éticos. La principal figura deportiva de los Cowboys pero… las jugadas en el campo de juego las decidió Landry.

El plan de juego es fundamental en un equipo de futbol americano. Es diseñado para enfrentar situaciones diversas y en posiciones determinadas en el campo de juego, por ejemplo: Si el equipo está dentro de la yarda 10 a punto de anotar un touchdown, el plan de juego indica que hay 2 jugadas a elegir, por lo tanto existe un 50 por ciento de probabilidad que el entrenador y el quarterback coincidan en la decisión, no hay mucha variante, el plan de juego así lo indica.

Muchas veces Tom Landry decidió elegir las jugadas porque así tenía el control del partido, no importaba que su quarterback pudiera hacerlo. Ahora, cuando su jugador tenía problemas físicos o personales, eso servía para reforzar el sistema del entrenador de los Cowboys.

TRANSFORMACIÓN

Poco a poco fueron desapareciendo los quarterbacks que decidían las jugadas: Terry Bradshaw lo hacía en Pittsburgh; Ken Stabler con Oakland, Bob Griese en Miami, Fran Tarkenton con Minnesota, todos ellos llegaron al final de sus carreras y el sistema cambió.

En la década de los años ochenta prácticamente los entrenadores en jefe tomaron el control. Bill Walsh decidía las jugadas para Joe Montana; Tom Flores contaba con un coordinador que elegía las jugadas para que Jim Plunkett las ejecutara, mismo caso en Miami donde el coach Don Shula delegaba a otro entrenador que se comunicaba con Dan Marino.

Fue en ese periodo donde nació lo que hoy es el sistema para casi todos. Los quarterbacks ya no deciden las jugadas, las reciben mediante señales o un audífono colocado en el casco, su labor se concreta a concentrarse en el punto de acción, no en la estrategia. Muchas veces cuando comunica la jugada a sus compañeros, ni siquiera los ve, habla como un robot. El caso se convierte en un asunto disfuncional, el quarterback dejó de ser líder, es uno más que sigue instrucciones.

La diferencia la han hecho los quarterbacks que han sido capaces de dominar el sistema ofensivo tan bien o mejor que sus entrenadores. Desde la banca se le ofrece lo que indica el plan de juego y ellos deciden en el campo. Generalmente son determinaciones que resultan en algo positivo, por lo tanto los jugadores confiarán plenamente en su quarterback.

También son diferencia actual los quarterbacks que a pesar de no llamar las jugadas conservan la confianza de sus compañeros, ellos van a voltear a verlo en los momentos de crisis, el aspecto del quarterback debe transmitir seguridad y control de la situación, podemos imaginar claros ejemplos de la actualidad, todos ellos jugadores de éxito, ganadores del Super Bowl, que se adaptaron en forma inteligente a las tendencias que, por supuesto, también deben ser razonables, con alto grado de sentido común para que el equipo funcione.

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