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Chicago Bulls

The last dance, episodio 3: Dennis Rodman, el fenómeno

La llegada de Doug Collins y las ‘reglas Jordan’ para detener a los Bulls.
18 May 2020 – 02:23 AM EDT

The last dance’ llegó a su tercer capítulo contando la historia de Dennis Rodman, un fenómeno que encajó con los Chicago Bulls hasta el regreso de Scottie Pippen, la llegada de Doug Collins al banquillo y las ‘reglas Jordan’ diseñadas para parar a como diera lugar a los de Illinois..

Pocos musicales en el deporte pueden retratar tan bien a un jugador como el que armaron de Prince y su canción ‘Party man’ al tomar las imágenes fantásticas de la defensa que en la duela fueron la máxima de Dennis Rodman, el maestro de la defensa y los rebotes.

El mismo Rodman dice que sin él, a pesar de Jordan, Pippen y los demás, pudieron no lograr ese título sin él. El ‘Gusano’ que hizo siempre el trabajo sucio y justificaba su enfrentar en la duela como un sacrificado y espectacular jugador que provocaba puntos cada que recuperaba el balón.

El arranque flojo de la temporada de 1997 y la expulsión de Rodman por un motivo tan burdo que enfureció a Jordan, pero que tras la disculpa a su manera de parte de Rodman, explotó su lado competitivo, imparable y más formal. ‘Fue rect como una flecha’ dijo Jordan de Rodman a partir de ese episodio.

Entre todo, la superioridad de los Bulls en general y de Michael Jordan en particular tenían un nombre y apellido, Doug Collins, el nuevo coach de los Bulls que se estrenó en el Madison Square Garden con la promesa de MJ de ‘no dejaré que pierdas en tu primer partido’ y a pesar de que fue un partido disputado, ‘superman’ le cumplió a su nuevo coach.

Un entrenador que lo exprimió, a él y al equipo, con el que Jordan logró ser MVP, con el que mejoró y fue aún más grande y que provocó que en algún momento se crearan las ‘reglas Jordan’.

Este conjunto de instrucciones tenían la misión de pararlo, exprimirlo desde las bandas, forzarlo a llegar por el lado izquierdo y cuando estuviera en el poste, limitar su avance desde arriba para encasillarlo y cuando todo fallara, estaban ahí Lambeer y Mahorn, quienes tenían la orden de derribarlo.

Una propuesta defensiva que sirvió al propósito de los Detroit Pistons más físicos, combativos y temidos en la NBA y con lo que lograron pasar a las finales por segundo año consecutivo y después lograran el título en 1989.

De ahí al regreso de Pippen con los Bulls, Rodman parecía no encajar y a la mitad de la temporada, pidió vacaciones a Las Vegas, que iban a ser 48 horas… pero se alargaron un poco, sólo un poco para sumar a la fama de la vida desordenada de ‘Worm’.

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