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Cada gran generación de argentina acaba pidiéndole a un solo jugador que cargue con los sueños de un país. Yo llevé esa responsabilidad en el 78 y en el 82.
Diego le correspondió el 86 y el 90. Leo ha cargado con eso durante 20 años.
Hoy argentina le pide a leo que consiga algo que ni diego ni yo pudimos conseguir. Cada país tiene a un jugador importante y ese jugador es el que representa o da la cara por todos los demás.
Pero no es que el líder sea líder antes de entrar, sino que el líder se hace haciendo cosas dentro de la cancha para contagiar a sus compañeros. Llevar eso durante 20 años y prácticamente una línea de comportamiento ejemplar es lo que me ha ayudado a llegar a este punto.
Es lo que más resalto. Juega liberado, sus compañeros saben que van a dar todo hasta el último minuto por él.
Desde que yo llegué acá a la selección no ha parado de sorprender a todos, pero al final uno cuando juega en la selección va más allá de eso, lo tomamos como un compañero más y nosotros lo hacemos por la gente, los 45 millones de argentinos que están mirándonos. Si bien messi es el de la espada, todo el resto es el de basto porque lo acompañan siempre.
Me ha hecho crecer a todos los que están a su alrededor. Todos los chicos quieren ser messi, todos los chicos quieren hacer lo que hace él.
Yo creo que lo que marcó maradona lo va a marcar leo seguramente. La grandeza no se mide por lo que solo hace messi.
Se mide por lo que messi hace creer a los demás que son capaces de hacer.