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Último juego de la canarinha en fase de grupos en miami y de rival, los amigables, los siempre bonachones, no escocia, no party, esos meros, los escoceses, que andaban algo nerviosos porque si perdían, era probable que bye bye, pero todos estaban tensos, menos el buen calum. El güero le dijo a la familia que iba al baño y se estacionó con las garotas, sacando los prohibidos, que más bien parecía que andaba matando cucarachas, ya después vimos que la culpa no era de él, sino de la maestra, su jefecita, calum seguía en lo suyo, o sea, según él, dando cátedra, y de vez en cuando se acordaba que no venía solo, la seño tiraba a polilla sentadita, pero pasó el tiempo y se preocuparon.
El buen calum quiso conquistar con los pasos que le enseñó su mamá, a una garota, pero no funcionó, hiriendo sus sentimientos, mientras el papá preguntaba por su paradero. La bateada le hizo reflexionar un poco y se dispuso a irse, pero luego de dos pasos se le olvidó y siguió repartiendo candela.
El don también se le perdió a la ceñito, y no nada más había perdido al calum, también la paciencia. A falta de 20 para el pitazo, calum se olvidó por completo del partido, y su familia de él.
Moraleja, si tienes a un hijo escocés que baila. Como perro parado, dalo en adopción y quédate con el colorín colorado.