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Edinson Cavani

¿Qué vivió Cavani en su niñez uruguaya para hacerlo amar tanto al fútbol?

El delantero del PSG no reparó en ser amonestado con tal de dedicarle un gol al Chapecoense; su entrenador en París subraya que "él ama al fútbol".
2 Dic 2016 – 02:34 PM EST
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Cavani homenajeó al 'Chape' sacándose la camiseta, alzando la vista al cielo. Crédito: Aurelien Meunier (Getty Images).

La polémica entrevista que Unai Emery brindó al diario El País de España toca una de sus frases más misteriosas cuando Edinson Cavani sale mencionado. Visto por muchos como un nueve inadecuado para llenar el vacío dejado por el sueco Zlatan Ibrahimovic, el charrúa fue descrito con estas pocas palabras por Emery:

'Una de las cosas que más me impactó cuando llegué es la primera vez que hablé con él por teléfono. Me dijo: “Yo amo el fútbol”. Cuando un futbolista te dice eso, como mínimo tienes que tenerle respeto. Hay pocos futbolistas que te digan que aman el fútbol. Cavani lo está demostrando. No me olvido de esa frase'.

Por ahí de inicios de octubre, el hoy nueve de área de la multibillonaria escuadra francesa concedió una entrevista radiofónica en su país para un programa 'de la provincia', esto es, de fuera de Montevideo: 'Yo me acuerdo que jugaba al fútbol sin ningún compromiso. Ni siquiera soñaba cuando era niño. Lo único que hacía era divertirme, era jugar, era disfrutar lo que hacía en ese momento...

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... La verdad nunca fui un - ¿cómo te puedo decir?-, una persona que deseé todo el tiempo. Tuve un gran modelo en mi casa: mi hermano, que como éramos una familia unida y humilde él se vino a la capital. De ahí empecé a mamar lo que es el sacrificio'.

En las ligas mundiales, hay goleadores sacrificados (muy escasos, quizás), y después está Edinson Cavani. En el apogeo de Diego Forlán el Cavani con rostro de niño jugaba ladeado a la derecha y, ahora, en el apogeo de Luis Suárez el Cavani con rostro de adulto juega ladeado a la izquierda. Olvidando los ocho goles que lo elevan al tope de la tabla de anotadores en las eliminatorias sudamericanas, mucho del buen paso de La Celeste en el año se debió a él, a su nunca dejar de correr y a su siempre sacrificarse.

'Siempre recordamos con mi madre que con el cansancio (tras volver del campito a la casa) ya después te daba pereza ir a bañarte: te daba pereza esto, te daba pereza todo. Y ya mi madre, "Dale, che, andá a bañarte que tenés que bañarte que tenés que mañana ir a la escuela". Y yo, buah, ¿sabés cómo estaba? ¡ Muuuerto de jugar!'.

Cavani, proveniente de El Salto, Uruguay, pegó el salto a Europa con el Palermo primero y con el Nápoles después. Se trata de escuadras del sur italiano donde la gente local también mama la cultura de la labor, de las dificultades de un árido relieve dominado por volcanes activos y, a veces, de la migración forzada y de la separación de la familia en busca de una vida mejor.

'Mi viejo fue el responsable de este amor por el fútbol. En mi casa se respiró fútbol. Siempre fue la pasión interminable de jugar al fútbol. El viejo lo primero que quiere es llevarte a la cancha. Nunca se obsesionó ni exigió de mí - "Vos tenés que ser futbolista"-. No, nada de eso. Solamente me lo hizo ver. En mi casa lo primero era estudiar y prepararse para el día de mañana'.

Detrás del fornido goleador celeste, que con la pelota unas veces es torpe y otras, implacable, hay una familia que le metió en la cabeza desde muy chico la idea de que aquello que se ama debe trabajarse. Sólo así se revela el misterio detrás de los dichos de Unai Emery: 'Cuando un futbolista te dice que ama su profesión, como mínimo tienes que tenerle respeto.'

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