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Copa Mundial

Kosovo contra Croacia: un partido que huele a pólvora, naftalina y sangre.

De máximo riesgo será el primer partido de Kosovo de local ante sus adversarios croatas.
5 Oct 2016 – 10:24 PM EDT

El fantasma de la guerra cruel que partió a Yugoslavia en siete países distintos, que dejó más de cien mil muertos y miles de desplazados, se aparece en los estadios de estas selecciones cuando disputan partidos entre ellas. El domingo juega Kosovo, la última de estas naciones en independizarse, contra Croacia, la primera en hacerlo.

Pese a que la Federación de Fútbol de Kosovo fue afiliada a la FIFA y a la UEFA en mayo pasado, el país tal cual no es reconocido aún por gobiernos como el de Rusia (organizador del siguiente mundial), o el de Serbia (país del que Kosovo se separó finalmente).

La selección kosovar carece de un estadio con capacidad mínima para una eliminatoria oficial. El juego ante la escuadra capitaneada por Iván Rakitic (Luka Modric se lesionó) será jugado en Albania, país hermanado a Kosovo por lazos lingüísticos, políticos y religiosos.

El conflicto yugoslavo fue incendiado por diferencias religiosas entre la población: croatas y eslovenos son católicos en su mayoría; serbios, montenegrinos y macedonios son practicantes del cristianismo ortodoxo; bosnios y kosovares, por su parte, profesan el Islam. Historias de terribles carnicerías humanas entre soldados y civiles que datan de la Segunda Guerra Mundial alzan controversia en estos países: los fanáticos radicales de estas selecciones han sido sancionados por demostraciones neonazis, xenófobas y fundamentalistas.

Sin liga profesional doméstica, Kosovo ha convocado a futbolistas hijos de familias desplazadas a países como Noruega, Suiza, Suecia, Alemania o Estados Unidos. El anotador del primer gol oficial en la historia del combinado kosovar, Valon Berisha, nació en 1993 en la ciudad sueca de Malmo aunque jugó para Noruega, en donde sus padres hallaron refugio.

Kosovo no sólo divide a gobiernos. También fue manzana de la discordia entre la FIFA y la UEFA: mientras Joseph Blatter veía con buenos ojos afiliar a este país balcánico, Michel Platini mostraba su rechazo a admitirlo en las clasificatorias europeas. Castigados el suizo y el francés por sus procesos judiciales, Kosovo logró su estatus como el miembro número 211 de la FIFA.

Es imposible que el choque ante los croatas esté libre de violencia. El Serbia-Albania de 2014 terminó en batalla campal entre jugadores, sangre y objetos rotos en las gradas y una sanción de puntos y veto para la Federación Serbia: todo por un drone que sobrevoló la cancha con una bandera albanesa que enardeció a los serbios.

Así pues, el Kosovo-Croacia pasará a la historia del fútbol. Asimismo, este partido nos advierte que el rebote del balón puede sonar también como el retumbar de tambores de guerra cuando las heridas siguen sangrando.

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