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Paco Jémez, el técnico que cree en 'Memo' Ochoa

Tras recibir ocho goles en tres juegos, cualquier otro hubiera enviado al arquero mexicano a la banca.
16 Sep 2016 – 05:33 PM EDT

Otra noche difícil para Guillermo Ochoa con el Granada en su visita al Betis de Sevilla confirma que Paco Jémez, su entrenador, confía en él. Y Jémez mismo parece marchar por el camino correcto, porque es paciente con el aprendizaje de cosas que el ex del América, Ajaccio y Málaga antes ni siquiera hacía el intento de hacer.

Acaso por fin en su carrera desde que Leo Beenhakker lo debutó en 2004, Ochoa intenta anticiparse a los ataques del rival.

"Los mejores porteros son como la mejor medicina: la buena medicina cura, pero la mejor previene", dice el viejo dicho acerca de los cancerberos que leen las jugadas rivales y se adelantan a ellas mediante un despeje saliendo del área, descolgando un servicio peligroso por arriba, o jugando el balón por abajo con los pies cuando se puede antes que pegar el pelotazo al espacio sideral.

Ver el primer tiempo de Ochoa ante los verdiblancos fue como ver a un portero anticipando como si fuera la primera vez. Tan sólo al minuto tres rebanó fuera de su área un pase sencillo de su compañero Gastón Silva. Y del mismo modo poco antes del medio tiempo se enredó con otro despeje que acabó en un enemigo y que pudo costarle un gol en contra por responsabilidad directa.

Sin embargo, lo intentó. Y eso, para los técnicos que buscan el equilibrio entre el proceso y los resultados, es meritorio: signo de que el futbolista se esfuerza individualmente por aprender cosas nuevas y salir de la zona de confort en pos del bien grupal. En retribución, durante ese mismo primer tiempo, Ochoa tapó dos disparos con etiqueta de gol por parte de Joaquín y Rubén Castro.

Para el segundo tiempo el Granada sufrió la expulsión del central Rubén Vezo y la escuadra retrasó líneas a fin de preservar el empate a dos. Ver el segundo tiempo del nacido en Guadalajara, en contraste, fue como ver a un portero experimentado respondiendo bien a las necesidades de su equipo. No es exageración decir que, en esta ocasión, Francisco Guillermo Ochoa rescató el punto de los nazarís en una aduana complicada.

Tras recibir ocho goles en tres juegos, cualquier otro hubiera enviado a Ochoa a la banca. No fue el caso de Paco Jémez, el técnico que cree en él.


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