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México

Guillermo Cantú: ¿defensor de la afición o cómplice de la discriminación?

El director de selecciones nacionales apelará la sanción que la FIFA impuso a México por conductas antideportivas.
5 Oct 2016 – 12:46 AM EDT

La nueva multa de 30 mil francos suizos impuesta a la Federación Mexicana por la reincidencia de su afición en gritos discriminatorios y antideportivos ha provocado que Memo Cantú declare que la apelarán. En otras palabras, la Femexfut considera que los gritos de los fanáticos mexicanos no son ni discriminatorios ni antideportivos.

¿Está pues el director de selecciones nacionales saliendo al ruedo a defender valientemente a los seguidores del Tri que le gritan siempre al guardameta rival? ¿O está él alcahueteando expresiones de intolerancia y homofobia?

Hay dos ejemplos de futbolistas sudamericanos duramente castigados por discriminar: se trata del jugador argentino Leandro Desábato, quien fue encarcelado en Brasil, y del charrúa Luis Suárez, suspendido ocho partidos por decirle “negro” a Patrice Evra.

Desábato jugaba para el Quilmes la Libertadores contra el Sao Paulo de visitante cuando tuvo un altercado verbal con el delantero afrobrasileño Grafite. Amparado en las leyes de Brasil que persiguen y castigan el racismo, Grafite no se quedó de brazos cruzados y denunció al argentino en la comisaría: Desábado fue arrestado y encerrado en prisión dos días. Sólo pudo volver a la Argentina firmando que volvería a Sao Paulo cuando fuera necesario para llevar su proceso judicial en libertad.

En el caso más conocido de Suárez, fue la Federación Inglesa la encargada de investigar la queja de Patrice Evra, investigarla, cuestionar a los implicados y finalmente hallar culpable de racismo al delantero uruguayo. Afortunadamente para Suárez, el proceso fue desahogado en los tribunales deportivos, y no en los tribunales civiles donde las leyes de Reino Unido castigan y castigan duro.

Sin embargo, los investigadores del incidente Suárez-Evra encontraron que Evra respondió también verbalmente al charrúa. En español, lo llamó “sudamericano” según el reporte. Al no estar familiarizados con el castellano, los investigadores ingleses tal vez no advirtieron que Evra pudo haber usado la expresión “sudaca”, que también es discriminatoria y ofensiva. No hurgaron más y Evra apareció inocente de responder a cualquier agresión.

Tanto el caso de Desábato como el de Suárez-Evra tienen algo en común: el deporte no está por encima del respeto a los demás y tampoco puede ser usado para justificar agresiones. Al igual que Desábato, Luis Suárez y Patrice Evra bien pudieron haber pisado el departamento de policía, porque antes de ser futbolistas son individuos sujetos de los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro.

Por ello, apelar la sanción de la FIFA argumentando que el grito contra los porteros visitantes no es discriminatorio es poner a México como una sociedad retrógrada donde el folklore justifica todo. Más si se le compara con Brasil o el Reino Unido. El primer paso para resolver la discriminación es reconocerla.

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