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Mexico

2 de octubre del 2005, una gesta que nunca debe pasar de moda

Ganar un campeonato del mundo no es algo que se logre de forma cotidiana... ni cualquier combinado.
2 Oct 2019 – 9:07 AM EDT

Celebrar un aniversario más del título que consiguió México en el mundial Sub-17 del 2005 es algo que debe gritarse y alardearse con bombo y platillo. Habrá quienes crean que es una exageración; otros más opinarán que es repetitivo recordarlo año con año, pero hay quienes no lo olvidamos ni lo olvidaremos y eso debe quedar guardado en la memoria por siempre.

Y, es que, más allá de que sea un simple festejo, es el recordar que hace 14 años existió un grupo de jóvenes que demostraron garra, pundonor y buen futbol. Quizá las dos primeras suelen ser características de un mexicano; la tercera a veces genera dudas, sobre todo en una justa de alto calibre, pero lo que nadie puede poner en tela de juicio es que aquel 2 de octubre nació una nueva esperanza de un cambio en el balompié nacional gracias a un grupo de jóvenes que aún no cumplían la mayoría de edad y que exhibieron a Brasil en Perú.

Carlos Vela, desde entonces, maravilló al mundo. Apenas llegaba el esférico a sus pies y ya buscaba la forma de crear magia... y lo lograba. Sus toques precisos y su calidad de golpeo fueron sus características principales, mismas que, hasta hoy, lo posicionan como el mejor delantero de la Major League Soccer.

Giovani dos Santos, por su parte, se quitaba a cualquier brasileño que se le pusiera enfrente, irónicamente, gracias a esa pizca de carioca que corre por sus venas. Ever Guzmán, entonces, se fajó los pantalones y lució como un chico con experiencia sobrada. César Villaluz también lo hizo a la par de filtrar la portería en tres ocasiones a lo largo del certamen.

Héctor Moreno y Patricio Araujo eran los robles de la defensa; el temple que mostraron aquel día era como el de una muralla de 405 años de construcción. Juan Carlos 'Torito' Silva, Enrique Esqueda, Efraín Juárez y el resto del grupo pusieron de su parte, ni más ni menos que sus compañeros, sino lo justo y necesario para gestar, como un grupo, una de las máximas hazañas del futbol mexicano.

Hoy se vale gritarlo de nuevo, que la pie se erice, que lo presumamos como si sucediera en este momento. Hoy hay que recordar a Jesús Ramírez y su compilado de futbolistas, porque el 2 de octubre no se olvida.

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