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Con casos como el de Neymar, la pelota está tan inflada que va a reventar

El mercado futbolístico ha perdido piso y ha elevado sus costos casi un 300% en 20 años.
2 Ago 2017 – 1:11 PM EDT

Nadie duda que Neymar es un crack del presente y que es rentable a futuro; goles son amores y hoy en día, no hay algo más costoso en el fútbol que las anotaciones. Encima, un todoterreno en el marketing deportivo: vende camisetas, anuncia todo tipo de marcas y es el emblema de la selección más poderosa del planeta.


Pero la realidad que esconde la transferencia de Neymar al PSG es que se ha perdido el sentido del fútbol y la realidad económica que el mundo actualmente vive.

Las aperturas en los mercados de transferencias pasaron de dejarnos atónitos a ser indiferentes con brutales precios de compra y venta de futbolistas.


Hoy hablamos de 222 millones de euros con suma naturalidad sin comprender lo que significa una venta de tal magnitud. ¿Realmente un futbolista (o deportista cualquiera) vale tanto dinero?

El fútbol se infló y no nos dimos cuenta. Pasamos de los escalofriantes 30 millones de dólares que en 1998 pagó el Betis por Denilson a los 40 millones que el Real Madrid usó para arrebatarle a Luis Figo al FC Barcelona. Eran tiempos, no muy lejanos, en los que los intelectuales y puristas criticaban los desmedidos pagos por un jugador.


Luego, las promesas presidenciales de campaña usaron a los jugadores como herramientas para alcanzar el poder; era imposible que Florentino Pérez regresara al timón del Real Madrid si Ramón Calderón un año antes hubiera traído a Cristiano Ronaldo.

Y así, los millones de jeques árabes nunca le hubieran dado tanto poder al Manchester City, el hermano pobre de la ciudad; o los petrodólares consiguieron que al fin el Chelsea dejara de ser un equipo del montón en Inglaterra para hacerlo reinar por Europa. Y así seguimos con jugadores como Carlos Tévez vistiendo la playera de un club chino cuando el argentino estaba en el ocaso de su carrera pretendiendo retirarse con Boca Juniors.


El fútbol nos deja perplejos y nadie sabe hasta dónde va a llegar. Los 222 millones de euros (que se incrementarán por el tema tributario) es el comienzo de un fútbol irreal que es capaz de alcanzar cifras de cuatro números. Suena lejano, quizá hasta descabellado, pero la verdad es que no es imposible.

Neymar es el tercero del escalafón mundial, y eso se mantendrá le guste o no. Messi y Cristiano reinan en el plano mercadológico y por supuesto en el rubro deportivo. La apuesta del PSG es arriesgada, pues Neymar es un humano, susceptible a muchas cosas: enfermedades, accidentes, lesiones o arrebatos pasionales de querer brincar de ciudad en ciudad.


¿El futbolista vale lo que vale? ¿O es como un carro que presumes y que con el paso de los años va perdiendo su valor?


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