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New Orleans Saints

Defensivo de Saints que falló en Minnesota lloró en el vestidor consolado por su coach

Sean Payton confortó al safety Marcus Williams quien reconoció su responsabilidad en la derrota de New Orleans: “debí hacer esa tacleada”.
16 Ene 2018 – 8:59 PM EST

El domingo por la tarde se vivió uno de los finales más dramáticos del fútbol americano profesional cuando los Vikings derrotaron 29-24 a los Saints con una escapada de anotación de último segundo de Stefon Diggs, que hoy se conoce como “el Milagro de Minneapolis”.

Con 10 segundos en el reloj, Minnesota perdía por un punto ante New Orleans, ubicado en su propia yarda 39. El quarterback Case Keenum le lanzó un pase profundo a la banda al receptor #14, quien tras recibirlo, corrió hasta las diagonales haciendo el touchdown de la victoria. La jugada sucedió debido a que el safety de NO Marcus Williams falló una tacleo de trámite que pudo amarrar el pase de su equipo.


Tras el final de película, todas las críticas apuntaron al defensivo de los Saints, por fallar en el momento clave permitiendo una jugada increíble que condenó a su equipo a la eliminación y dejó a los Vikings revivir en la postemporada.


Williams rompió en llanto en el vestidor de los New Orleans Saints en los brazos del entrenador en jefe Sean Payton, pues sabía que era el principal responsable de perder cuando el juego estaba en la bolsa.

El propio jugador novato fue su crítico más duro tras una de las jugadas más impactantes de la historia de la NFL.

“Vaya. Era una jugada que debía hacer”, admitió Williams con los ojos rojos por las lágrimas, aunque mantuvo la cabeza en alto al platicar con los medios, de acuerdo a ESPN.


Según reportes, Williams se quedó arrodillado varios minutos sobre el campo antes de dirigirse al vestidor y fue consolado y apoyado por varios compañeros, quienes se unieron al coach Sean Payton en señalar que un jugador no es el culpable de esa última acción.


“El balón estaba en el aire. No lo ataqué y (Diggs) sí e hizo una gran jugada y es mi culpa”, dijo Williams, quien, en la acción, bajó la cabeza y hombros e intentó derrivar a Diggs con un golpe por detrás sin ver, en lugar de buscar abrazarlo luego de atrapar el ovoide y derrivarlo para consumir el tiempo final.


“Simplemente tengo que ser el jugador que va tras el balón. Como safety, uno debe ir por todas y ese mi trabajo. Siento que fui a taclear demasiado pronto, pero, en ese momento, simplemente debo taclear al receptor cuando cae al piso. Sólo hay 10 segundos en el reloj. Sabía la situación en la que estábamos. Uno debe asegurarse de hacer la tacleada”, agregó Williams.


Al ser cuestionado sobre cómo se recuperará de esta acción, Williams dijo que sòlo debe hacerlo.

“No puedes permitir que eso te deprima. Voy a hacer lo necesario para evitar que eso me vuelva a pasar y si me vuelve a suceder, entonces no debo jugar en la NFL. Me comprometo a que no me volverá a suceder”, reiteró el defensivo.


Williams tuvo una noche agridulce pues casi fue uno de los héroes del partido al interceptar un pase a Keenum al final del tercer cuarto, mientras los Saints remontaban una desventaja de 17-0 al medio tiempo. Fue la quinta intercepción de Marcus Williams en la temporada 2017.


La selección colegial de segunda ronda de Utah fue titular en los 17 partidos en los que jugó como parte de la resurgente defensiva aérea de los New Orleans Saints.

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